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Sindicalísimo

Muere en España preso en huelga de hambre… pero no era cubano

Publicado por Orestes Eugellés

Mena

 
Ni siquiera hay fotos de Tohuami Hamdaoui. Esta es una imagen de la cárcel de Teruel, en España.

Ni siquiera hay fotos de Tohuami Hamdaoui. Esta es una imagen de la cárcel de Teruel, en España.

El pasado 25 de julio de 2011 fallecía en Teruel (España) un preso que llevaba cinco meses en huelga de hambre, cuatro de ellos con alimentación forzada (1). El fallecido, Tohuami Hamdaoui, era un inmigrante marroquí de 41 años que denunciaba ser víctima de un error judicial tras ser condenado a 16 años por un delito de agresión sexual. La noticia apenas ha sido reflejada por los grandes medios españoles, mientras para las grandes cadenas internacionales, ni ha existido.

Un tratamiento que contrasta radicalmente con el que los medios españoles dieron al fallecimiento, tras una huelga de hambre, del preso cubano Orlando Zapata, en febrero de 2010 (2). Su muerte ocupó, durante semanas, lugar destacado en noticieros de televisión y radio, y llenó páginas enteras de los grandes diarios. Provocó declaraciones amenazantes contra el Gobierno cubano por parte del presidente José Luis Rodríguez Zapatero (3), la condena del Parlamento europeo (4), nuevas iniciativas de sanciones económicas contra Cuba, e incluso la protesta de intelectuales y artistas españoles (5).

Recordemos que Orlando Zapata Tamayo era un preso común que cumplía condena en Cuba -entre otros delitos- por la agresión con machete a un ciudadano, y que una vez en la cárcel fue reconvertido en “preso de conciencia” por la llamada “disidencia” cubana aliada del Gobierno de EEUU (6). Apenas un año y medio después de su muerte, toda su familia ha sido acogida en Miami, y apoyada económicamente por las instituciones de EEUU (7). Un privilegio con el que no contará la familia del preso marroquí fallecido en España.

En el caso Zapata, los grandes medios españoles culpabilizaron desde el primer instante al Gobierno cubano, ofrecieron todo su espacio de opinión a la “disidencia” cubana y a los políticos de las grandes potencias, y rechazaron las informaciones procedentes de la prensa cubana por ser “versiones oficiales” (8). En el caso de la muerte de Tohuami Hamdaoui, han seguido justo el patrón contrario: han reservado el escaso espacio informativo de la noticia al respaldo de las versiones “oficiales” de las instituciones españolas, y ni el más mínimo a posibles voces críticas.

Por ejemplo, la agencia EFE citaba que “fuentes penitenciarias (…) ” (9). Europa Press entrevistaba al Defensor del Pueblo de Aragón, que afirmaba que no se había cometido “ninguna falta en la protección de los derechos (del preso)”.

Los diarios del grupo Vocento cargaban contra el fallecido, ya que “desoyó todas las peticiones de Instituciones Penitenciarias para que cambiará de actitud” (10).

Los medios que han reflejado de esta manera tan oficial como escueta la muerte del citado ciudadano marroquí resaltan que se trata del primer preso común que muere en España por una huelga de hambre. Una información no del todo cierta, ya que en el año 2002 falleció en Cataluña otro preso tras una protesta similar (11). Además, categorizar al fallecido como “preso común” ha servido a estos medios para evitar la mención de antecedentes mucho más molestos para el régimen español por su carácter político, como las muertes, tras sendas huelgas de hambre en 1981 y 1990, de dos militantes del grupo armado Grapo (12).

Los medios españoles han reducido a la categoría de suceso local el fallecimiento por huelga de hambre de este preso inmigrante, que no contaba con ningun apoyo mediático o político. Tampoco han suscitado el interés de los medios españoles los cerca de 500 presos de California (EEUU) que han seguido en las últimas semanas una huelga de hambre en demanda de condiciones dignas de internamiento (13).

Mientras, cada una de las huelgas de hambre de “disidentes” cubanos, como Guillermo Fariñas, es cubierta sin ahorro de detalles, por estos mismos medios españoles (14). Y es que, como nos lo demuestran a diario, no todas las huelgas de hambre son iguales. Ni tampoco todas las muertes.

(Tomado de Cubadebate)

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